domingo, 14 de diciembre de 2014

08. Proyecto Lingüístico de Centro

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Extracto de:


Guía para el diseño y puesta en práctica del PLC


Organismo Autónomo Programas Educativos Europeos y Fernando Trujillo Sáez (Universidad de Granada)




De acuerdo con las recomendaciones europeas para el fomento del multilingüismo y el aprendizaje de lenguas a lo largo de la vida como medios para re­forzar la cohesión social, el diálogo intercultural y la construcción europea; y en el marco de proyectos e iniciativas promovidos por el Ministerio de Educa­ción, Cultura y Deporte y las Comunidades Autóno­mas para la mejora de la Competencia en Comunica­ción Lingüística, el Organismo Autónomo Programas Educativos Europeos (OAPEE) pretende generar una dinámica de trabajo en los cen­tros educativos ligada al desarrollo profesional de los docentes a través de la difusión de sus Proyectos Lingüísticos de Centros (PLC).



Es necesaria una intensificación del aprendizaje y la enseñanza de idiomas en los países miembros, en aras de una mayor movilidad, una comunicación internacional más eficaz combinada con el respeto por la identidad y la diversi­dad cultural, un mejor acceso a la información, una interacción personal más intensa, una mejora de las relaciones de trabajo y un entendimiento mutuo más profundo.

Para conseguir estos fines, es necesario que se fomente el aprendizaje de idiomas como una tarea a lo largo de toda la vida y que se facilite durante toda la escolaridad, desde la enseñanza preescolar hasta la educación de adultos.

Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas: aprendizaje, enseñanza, evaluación. Capítulo 1, epígrafe 1.4.





Hoy en día un buen dominio de las lenguas extranjeras y la capacidad para usarlas es una competencia clave esencial para funcionar en el mundo moderno y el mercado de trabajo, que aumenta las oportunidades educativas de las personas jóve­nes y la movilidad profesional de los adultos... El multilingüismo no es solo parte de la herencia europea sino también una oportunidad para desarrollar una sociedad abierta, respetuosa de la diversidad cultural y preparada para la cooperación.
Multilingual Competences for Professional and Social Success in Europe“. Varsovia, 28-29 de septiembre

En esta línea, el sistema educativo es, junto a la familia, el principal garante de la socialización de los estudiantes y, por tanto, del desarrollo de sus competencias básicas. Los centros educativos se convierten en espacios de crecimiento y formación integral a través de la concreción del currículo y la selección de las estrategias metodológicas más ade­cuadas, a través de la actuación del profesorado y la interacción entre los mismos estudiantes, a tra­vés de la evaluación y de la reflexión sobre el propio aprendizaje.

En este sentido, el Proyecto Lingüístico de Centro (PLC) se presenta como la principal vía de los cen­tros educativos para promover el desarrollo de la competencia en comunicación lingüística. La ac­tuación coordinada de todos los agentes implica­dos en la educación (desde el profesorado hasta las familias, pasando por la administración, el personal de los centros del profesorado o la inspección edu­cativa) permite aspirar a un desarrollo amplio de esta competencia acorde con los retos que se plantean en un mundo globalizado y multilingüe. El PLC, en este sentido, recoge las inquietudes, las necesidades, los acuerdos y las decisiones adoptadas por cada centro en aras de promover adecuadamente la competencia en comunicación lingüística de su alumnado.

Por qué un Proyecto Lingüístico de Centro

Existen diversas razones que justifican la necesidad de elaborar un Proyecto Lingüístico de Centro. En pri­mer lugar, la propia complejidad de la competencia en comunicación lingüística requiere un acercamien­to educativo igualmente complejo. Por un lado, la competencia se descompone en diversas subcompetencias (competencia lingüística, competencia dis­cursiva y competencia sociolingüística según el Mar­co Común Europeo de Referencia para las Lenguas). Por otro lado, esta com­petencia se actualiza en diversos ámbitos (privado, público, lúdico o profesional), en diversos dominios y en diversos registros.

Además, la competencia en comunicación lingüísti­ca es, según el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas, una competencia plurilingüe e in­tercultural. El individuo integra en su competencia en comunicación lingüística el dominio y el uso de las lenguas que constituyen su acervo lingüístico y usa su competencia plurilingüe para la expresión, la com­prensión, la interacción y la mediación en situaciones comunicativas variadas.

Para el desarrollo de la competencia en comunicación lingüística necesita­mos todo el currículo, todo el profe­sorado, toda la escuela, a la familia y su entorno, a toda la sociedad. Para ello, es necesario que se pongan al servicio de los estudiantes todos los recursos educativos dispo­nibles: el saber hacer de todo el profesorado, el po­tencial de todo el currículo, la capacidad de actuación de la familia y la fuerza del entorno.

Así pues, el Proyecto Lingüístico de Centro es nece­sario porque ante la importancia y la complejidad de la competencia en comunicación lingüística y su desarrollo es necesario responder con una actuación coordinada de todos los agentes educativos y todos los recursos a su disposición

Qué es un Proyecto Lingüístico de Centro


El Proyecto Lingüístico de Centro es la concreción del Proyecto Educativo de Centro en relación con la com­petencia en comunicación lingüística. Así pues, el Proyecto Lingüístico de Centro recogerá los valores, los objetivos y las prioridades de actuación para promover el desarrollo de la competencia en comunicación lin­güística. Así mismo, el Proyecto Lingüístico de Centro deberá tener en cuenta las características del entorno social y cultural del centro, recogerá la forma de pres­tar atención a la diversidad del alumnado y la acción tutorial en lo concerniente a la competencia en comuni­cación lingüística. Por último, el PLC deberá respetar el principio de no discriminación y de inclusión educativa como valores fundamentales y las actuaciones que se contemplen dentro del PLC deberán tomar estos dos principios como ejes de actuación fundamental.


A partir de este sentido del PLC como concreción del Proyecto Educativo de Centro, el PLC supone cuatro realidades simultáneas. En primer lugar, el PLC es un análisis de necesidades. Como análisis de necesida­des, implica el manejo de datos en relación con la com­petencia en comunicación lingüística del alumnado.

En segundo lugar, el PLC es un plan estratégico de mejora de la competencia en comunicación lingüís­tica. A partir de los datos es necesario tomar deci­siones didácticas y organizativas. El diseño del plan estratégico de actuación determina qué objetivos se plantea el centro en relación con la competencia en comunicación lingüística, qué actuaciones se han de realizar, quién o quiénes son responsables, qué re­cursos se necesitan, cuándo y por cuánto tiempo se realizará la actuación y cómo se evaluará.

Para ello, en tercer lugar, el PLC es un documento de coordinación. Las negociaciones para el diseño del PLC toman cuerpo en un documento avalado por los órganos de dirección y gestión de los centros, con­sensuado y aceptado por el claustro y dado a conocer a las familias y a las instituciones pertinentes del en­torno del centro educativo. Además, el PLC es un do­cumento dinámico que se revisa periódicamente para observar su cumplimiento, ajustarlo a la realidad y tomar decisiones en relación con su desarrollo.

Por último, el PLC es una línea de trabajo en rela­ción con la competencia en comunicación lingüís­tica. En este sentido, el PLC establece cuál es el modo de funcionamiento o el marco pedagógico en el cual se quiere insertar el centro y, además, plan­tea este modo de funcionamiento como un proceso de investigación acción: analizamos necesidades, planteamos soluciones, nos coordinamos, las pone­mos en funcionamiento, las evaluamos y tomamos decisiones acerca de la necesidad de reabrir el ciclo de trabajo. El PLC es, por tanto, un factor de mejora y de innovación educativa.

La principal responsabilidad en la elaboración y de­sarrollo del PLC recae, naturalmente, sobre el equipo directivo. En última instancia, es su responsabilidad procurar las condiciones para que las competencias básicas de los estudiantes se desarrollen adecuadamente y para ello han de usar todas las herramientas a su disposición.

Junto al equipo directivo, el Consejo Escolar, el Claustro y los Órganos de Coordinación Docente han de velar porque el PLC sea una herramienta de calidad y porque su desarrollo sea exitoso. Así, la valoración del PLC por parte del Consejo Escolar es un factor fundamental para su asentamiento en el centro y su difusión entre las familias y el entorno; el compromiso del Claustro con un documento que entienda como propio es decisivo para una ejecución satisfactoria de las propuestas contenidas en el PLC; los Órganos de Coordinación Docente, incluidos de manera fundamental los Departamentos lingüísticos en el caso de los IES, son la fuente principal de pro­puestas de actuación dentro del PLC.

Cómo diseñar un Proyecto Lingüístico de Centro

En todo caso, el primer paso para la elaboración de un PLC es la definición del estado de la cuestión. A modo de informe, el centro educativo necesita cono­cer con precisión cuál es el nivel de la competencia en comunicación lingüística del alumnado, el uso que hace de ella y las estrategias de aprendizaje con las cuales cuenta.
Además, el PLC ha de tener en cuenta como eje fun­damental el contexto lingüístico propio del centro y su entorno. De este modo, el PLC puede ser un factor enriquecedor en relación con la presencia de múltiples lenguas en el currículo escolar, represen­tando para todas ellas un proyecto común de colabo­ración entre lenguas.

A partir de este informe, el centro educativo debe es­tablecer una serie de objetivos de mejora, los cuales suponen la finalidad principal del PLC. Estos objeti­vos han de ser operativos, concretos y precisos: el equilibrio entre la ambición de una mejora razonable y la conciencia de lo posible dentro del ámbito de ac­tuación del centro y su profesorado marca las posibi­lidades de éxito del PLC. Además, los objetivos pue­den incluir indicaciones tanto a corto, medio y largo plazo como para las distintas etapas y niveles.

El siguiente paso es la definición de propuestas de actuación. Estas propuestas de actuación se pueden desarrollar en dos contextos distintos: dentro del centro y fuera del centro. En ambos casos es nece­sario considerar la secuencia de trabajo para cada propuesta, las personas implicadas (estudiantes, profesorado, familias, agentes externos, etc.), la temporalización, los recursos necesarios y los indi­cadores que se habrán de observar y analizar para considerar si la actuación ha sido exitosa o no

Finalmente, el PLC debe incluir cuáles serán los me­canismos de evaluación para constatar la mejora. Tanto la evaluación de diagnóstico como la evalua­ción y autoevaluación de estudiantes y profesorado son necesarias para analizar si el PLC ha tenido inci­dencia en la competencia en comunicación lingüís­tica del alumnado y se han cumplido, por tanto, los objetivos previstos. Así mismo, el PLC debe incluir los mecanismos de revisión del propio PLC a lo largo de su desarrollo y en cursos sucesivos.

Proyecto Lingüístico de Centro: Posibles líneas de actuación

Las posibles líneas de actuación son el Currículo Integrado de las Lenguas (CIL) y el Aprendiza­je Integrado de Contenidos y Lenguas (AICLE) para el desarrollo del plurilingüismo, la Atención a la Diversi­dad desde la perspectiva de la competencia en comu­nicación lingüística y las Propuestas de Mejora de la competencia en comunicación lingüística a partir de los resultados de la evaluación de diagnóstico.

La integración del currículo
El movimiento de integración del currículo entronca con la mejor tradición educativa para superar las ba­rreras artificiales creadas entre las materias o áreas de conocimiento académico además de vincular el currículo con los intereses personales de los estu­diantes y con cuestiones de interés social. Para ello el currículo imita a la realidad: desde la perspectiva lingüística, en situaciones reales es cada vez más frecuente utilizar diversas lenguas de manera simultá­nea o consecutiva para resolver una tarea (currículo integrado de las lenguas) o usar una diversidad de lenguas para acceder a los contenidos académicos y para realizar nuestros aprendizajes (aprendizaje in­tegrado de contenidos y lenguas).

Además, el currículo ofrece las condiciones para ha­cer una oferta integrada de enseñanza. Entre los contenidos de las áreas lingüísticas se encuentran los textos acadé­micos y, además, las “áreas no lingüísticas” tienen una base lingüística tan importante que hace que dudemos si el uso de la etiqueta “no lingüísticas” es acertado en absoluto.

Escuela inclusiva y atención a la diversidad
La atención a la diversidad es un principio fundamen­tal de nuestro sistema educativo. La Ley Orgánica de Educación afirma con claridad que la inspiración de nuestro sistema educativo son principios como (a) la calidad de la educación para todo el alumnado, inde­pendientemente de sus condiciones y circunstancias y (b) la equidad, que garantice la igualdad de opor­tunidades, la inclusión educativa y la no discrimi­nación y actúe como elemento compensador de las desigualdades personales, culturales, económicas y sociales, con especial atención a las que deriven de discapacidad.

Así pues, el primer paso para poder construir una es­cuela inclusiva es estar preparado para hacerlo y las claves son la información y la formación.

Propuesta de mejora lingüística
La base del PLC es la toma de decisiones para la me­jora de la competencia en comunicación lingüística a partir de datos. Además de la autoevaluación y la evaluación formativa, la evaluación de diagnóstico es hoy la mejor herramienta para tomar el pulso al centro educativo en relación con las competencias básicas.

Los datos de la evaluación de diagnóstico indican las fortalezas y las debilidades en relación con la com­petencia en comunicación lingüística en un centro determinado. Con esos datos podemos analizar si el PLC contempla tanto la oralidad como la literacidad y si existe una relación adecuada entre ellas, si se incorpora una variedad de géneros, registros, domi­nios o ámbitos específicos a través de las secuencias CIL o AICLE y si a través de estos se están trabajando las actividades lingüísticas, las estrategias y las ha­bilidades necesarias con el planteamiento didáctico apropiado: por ejemplo, un aspecto singularmente destacado de la evaluación de diagnóstico es la valoración de la lectura, una actividad lingüística fundamental en el mundo académico. Por esta razón, mención especial dentro del Proyecto Lingüístico de Centro merece la biblioteca escolar. La biblioteca escolar hoy es un elemento fundamental del centro educativo como complemento esencial del currículo para la búsqueda y el tratamiento de la información, por lo que es el punto de encuentro afortunado entre el centro, la familia y el entorno y es, por tanto, un motor fundamental de las competencias básicas del alumnado y, de manera particular, de su competencia en comunicación lin­güística.

Estas propuestas de mejora pueden ser diseñadas y ejecutadas en tres sentidos relacionados. Los datos pueden estar demandando del centro un enfoque menos “gramatical” o “formal” de la enseñanza de lenguas, una mayor presencia de actividades comu­nicativas en el aula o una mayor colaboración entre las materias o áreas de conocimiento.

En resumen, cada centro debe definir cuáles han de ser las líneas de actuación adecuadas para el desa­rrollo de la competencia en comunicación lingüística de su alumnado. Para ello los datos de la autoevaluación del propio alumnado, de la evaluación formativa realizada por el profesorado y de la evaluación de diagnóstico realizada por la Administración Edu­cativa nos permiten dibujar un panorama donde se vean con claridad nuestras fortalezas y debilidades respecto a esta competencia.

Proyecto Lingüístico de Centro y políticas lingüísticas europeas. El Portfolio Europeo de las Lenguas

El Proyecto Lingüístico de Centro (PLC) y el Portfolio Europeo de las Lenguas (PEL) son dos herramientas complementarias. El PLC es un documento de centro que pretende la reflexión conjunta, la negociación, la coordinación y la evaluación de propuestas de me­jora de la competencia en comunicación lingüística mientras que el PEL es un documento personal del estudiante con valor formativo e informativo. Desde este punto de vista, el PLC coordina una diversidad de propuestas cuyos resultados se pueden observar en el PEL.

El Portfolio Europeo de las Lenguas (PEL) es una de las más exitosas propuestas de política y educación lingüística en Europa. La combinación de los tres ele­mentos del PEL (Pasaporte, Biografía y Dossier) han hecho de esta herramienta un potente aliado para los centros educativos y los docentes que han apos­tado por una enseñanza de lenguas que fomente la autonomía, el aprender a aprender y la competencia social, ciudadana e intercultural. Precisamente, el potencial del PEL lo convierte en un aliado insusti­tuible para el desarrollo del Proyecto Lingüístico de Centro y para cada una de las posibles líneas de ac­tuación descritas anteriormente (currículo integrado de las lenguas, aprendizaje integrado de lenguas y contenidos, atención a la diversidad y propuestas de mejora a partir de los resultados de la evaluación de diagnóstico).

Cómo integrar proyectos en el Proyecto Lingüístico de Centro: centro, familia, entorno

El PLC pretende poner a disposición de los estudian­tes todos los recursos posibles para contribuir así al desarrollo de su competencia en comunicación lin­güística. Para ello, el PLC no se limita al espacio del aula sino que considera también la incidencia en las competencias básicas del alumnado del centro, la fa­milia y el entorno: si el aula es la unidad fundamental de actuación didáctica, el centro, la familia y el en­torno son los espacios de expansión en los cuales la competencia se pone en funcionamiento para la re­solución de problemas reales de la vida cotidiana.

Así, dentro del centro hay, entre otras, cuatro pro­puestas interesantes para el desarrollo de la compe­tencia en comunicación lingüística. La primera es el Plan de lectura y biblioteca del centro educativo; la segunda, el uso de las TIC y la educación mediática; la tercera, las actividades complementarias que se realizan en el centro (teatro, recitales, concursos de creación literaria, etc.); y la cuarta es la participación en proyectos educativos europeos - que de manera tan clara y decisiva han servido para dar sentido al aprendizaje de lenguas extranjeras y para contribuir al desarrollo de una competencia lingüística plurilin­güe en el alumnado y el profesorado.

El PLC - como parte del Proyecto Educativo de Cen­tro - debe ser conocido por las familias para, de esta forma, conseguir cuatro objetivos fundamentales: in­formar, formar, participar y cooperar. El PLC informa a las familias de las decisiones tomadas por el centro para la mejora de la competencia en comunicación lingüística de sus hijos e hijas, para lo cual debe ex­plicar con claridad cuál es el punto de partida y dónde se espera llegar. Desde colaborar en actividades puntuales (cuenta-cuentos, ferias del libro, celebraciones, etc.) hasta una participación intensiva en la línea de las Comunidades de Apren­dizaje, el centro debe mostrar a las familias qué se espera de ellas y cómo se integrará su participación en la vida del centro.

En el mismo sentido, la colaboración con el Ayunta­miento y las instituciones locales puede permitir que el alumnado de un centro participe en actividades de mayor envergadura que las realizadas en un centro. El teatro, la música o la danza son espectáculos que expanden nuestra competencia en comunicación lin­güística y nuestra competencia social y cultural (en­tre otras) con viveza y emoción.

En definitiva, el PLC puede ser una ventana abierta al mundo para encontrar recursos y espacios para el de­sarrollo de la competencia en comunicación lingüís­tica. En cierto modo, el replanteamiento del desarro­llo de esta competencia no ya desde las actividades de aula sino desde un enfoque global y coordinado puede ser importante no sólo para nuestro alumnado sino también para sus familias y el entorno, los cua­les pueden descubrir a través del PLC la importancia de su implicación en la construcción de las compe­tencias básicas de los ciudadanos y las ciudadanas del mañana.

Cómo evaluar un Proyecto Lingüístico de Centro

Evaluar es una parte fundamental de enseñar al me­nos en dos sentidos diferentes. Por un lado, evaluar es la actividad que realiza el docente para regular el aprendizaje, es decir, para detectar dónde tiene dificultades un estudiante e intentar ayudarle; por otro lado, evaluar es la actividad que realizan tanto el alumnado como el profesorado para analizar el proceso de enseñanza y aprendizaje y considerar si se ajusta a las necesidades de los estudiantes, a los condicionantes del currículo, a los principios esta­blecidos por el centro en su Proyecto Educativo de Centro y a las metas que la sociedad establece para la escuela.

El PLC, como actividad global para la mejora de la competencia en comunicación lingüística, ha de ser evaluado para mejorar su eficacia y contribuir, así, de la mejor manera posible a su cometido principal. Para ello es necesario definir desde un principio los indicadores que utilizaremos para evaluar cada ac­tuación así como los datos que necesitamos para evaluarla y los mecanismos de recogida de datos más pertinentes en cada ocasión.

Así, por ejemplo, si uno de los objetivos es un desarro­llo adecuado de la literacidad y la oralidad a través de las áreas curriculares, un indicador apropiado podría ser el número y porcentaje de textos escritos y orales que han de producir y recibir los estudiantes y cómo serán valorados (pues aunque se produzcan textos orales en clase, el peso de un posible examen escrito desnivela el equilibrio de la actividad de aula).

Evidentemente, el carácter global del PLC también implica una evaluación global de la competencia en comunicación lingüística del alumnado. Para ello, el mejor mecanismo de evaluación en el marco de un PLC es un portafolio: una simple prueba escrita como el examen no es suficiente para recoger la riqueza de posibilidades de desarrollo a partir de la participa­ción en las actuaciones del PLC.

Junto al portafolio es necesario ofrecer al alumnado una guía para la evaluación y la autoevaluación. El diseño de matrices de evaluación, o rúbricas, puede servir para aumentar el nivel de transparencia de la evaluación, para ofrecer pautas de trabajo al alum­nado y para hacer cómplices de la evaluación tanto al alumnado como a sus familias.

Conclusiones

La escuela no es el único espacio donde se desarro­llan las competencias básicas del alumnado, pero sí un espacio privilegiado donde los profesionales de la educación pueden contribuir al crecimiento efectivo y completo de sus competencias. Para ello, la actuación global, coordinada y convenientemente evaluada de los profesionales y todos sus recursos es absolutamen­te necesaria, llegando a contemplar dentro de su ac­tuación incluso lo que está más allá de las paredes del centro educativo: la familia, la comunidad, el entorno.

Cada Proyecto Lingüístico de Centro es genuino pues responde a las necesidades - igual­mente genuinas - de su alumnado, de sus familias y de su entorno, en conexión con los recursos y los agentes educativos del propio centro, que son siem­pre también particulares. En este caso, como en tantos otros en Educación, no valen las recetas prescritas. Cada Centro tiene que hacer su camino y convertir su Proyecto Lingüístico de Centro en un factor de potenciación y crecimiento de la competencia en comunicación lingüística de su alumnado.

ANEXO: PLC COMUNIDAD VALENCIANA
Según el DECRETO 127/2012, de 3 de agosto, del Consell, por el que se regula el plurilingüismo en la enseñanza no universitaria en la Comunitat Valenciana, todos los centros sostenidos con fondos públicos de la Comunitat Valenciana deberán elaborar un Proyecto Lingüístico de Centro (PLC) en el que se definen, en líneas generales, las actuaciones de los centros en referencia al uso y enseñanza de las lenguas tanto en el entorno escolar como fuera de él.  En la Comunitat Valenciana, la propia concepción del currículo de las áreas lingüísticas, poner el énfasis en el uso social de las lenguas en diferentes contextos comunicativos, hace evidente la necesidad de organizar sus usos para conseguir en todo el alumnado una buena competencia comunicativa plurilingüe integrada por todas las lenguas. Además, en nuestra realidad social y lingüística, las dos lenguas oficiales presentan una situación disimétrica y por lo tanto, hay que favorecer la presencia y uso del valenciano en la institución escolar.

Titulación de inglés y otras lenguas extranjeras
B2 del Marco Común Europeo de Referencia (MCER): posibilita que el profesorado vehicule las diferentes áreas en todas les enseñanzas no universitarias, siempre que esté en posesión de las titulaciones o condiciones académicas y administrativas requeridas para impartir la docencia en esos niveles. Será el nivel requerido para poder vehicular el área en lengua extranjera a partir del curso 2013-142.
Certificado de capacitación en lengua extranjera: posibilita que el profesorado vehicule las diferentes áreas en todas les enseñanzas no universitarias, siempre que esté en posesión de las titulaciones o condiciones académicas y administrativas requeridas para impartir la docencia en esos niveles. Será requisito indispensable a partir del curso 2016-2017.

 



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